Triatlonmeta

Mi III Media Maratón

Si cuando era niña me hubieran dicho que iba a correr 21,100 kms seguidos no lo hubiera creído. Todavía recuerdo las vueltas al patio sin sentido en la clase de educación física en el instituto. No entendía esa manera de pasar 12  minutos de mi vida dando vueltas a la pista de fútbol contando el número de veces que pasaba delante de la profesora, ni entendía pasar tanto frío, ni el test de cooper, ni nada.

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En 2009 mi amiga quería prepararse una oposición y me animé a ayudarla. Empezamos a correr sin orden ni sentido (de nuevo)  y otra vez volvían esos eternos 12 minutos de calentamiento, los cuales ya me servían de entrenamiento.

Cuando me puse en manos de mi entrenador me dio las pautas que necesitaba para iniciarme en el running y un poco más adelante en triatlón.

Lo cierto es que no sabía que el deporte abarcaba tanto. Creía que correr era salir a trotar por ahí. No sabía que tenía que agrandar mi corazón, no sabía realmente qué es la capacidad pulmonar, ni entendía bien el concepto de fortalecer. Estaba todo muy disperso y yo bastante perdida.

En mi III Media Maratón no he mejorado el tiempo como quería. Puedo decir que el terreno, que el aire, que tal y cual… Pero me quedo con la mejora en cuanto a sensaciones y forma física. A pesar del dolor de piernas, me he visto mucho más fuerte que nunca. La primera vuelta, de 10 kms, se me pasó volando y empecé la segunda con mucho ánimo. En los kilómetros del 10-14 corrí acompañada de otro corredor. Estuvimos dándonos ánimos y hablando de nuestra estrategia a seguir el resto de la carrera. No le acompañé en el sprint final, no tiraban las fuerzas de mis piernas, pero ahí entraba yo muy digna, de las últimas, y terminando con satisfacción y con un buen estado de forma.

Es una experiencia increíble. Pasar meses preparando una prueba, con frío, calor, con ganas o sin ellas…. El desánimo existe y está ahí, pero cada carrera que hago, aunque sea la peor, en TODAS, he mejorado en algo: sea la capacidad de aguantar mis nervios, sea el tiempo en completar una distancia, las sensaciones o lo divertido que te resulte.

Lo que cuenta en realidad es cómo te sobre pones a ello y sacas adelante tu entrenamiento.  El esfuerzo en una actividad física no se mide sólo en la marca del día de la prueba, sino en la mejora global y en todo lo que conlleva.

No vivimos de esto, no nos hace mejores ni peores, no nos sirve para pagar facturas no demostramos nada a nadie. Es una competición interna, un compromiso que tienes contigo mismo. Los resultados son imperceptibles. Solo cuando llevas un largo tiempo puedes ver el avance comparado con el principio

Poco a poco me he demostrado que soy capaz de llegar mucho más lejos de lo que suelo pensar. Mis 12 minutos de agonía en el 2009 ¿qué son ahora para mí? Pues siguen siendo la misma agonía e inapetencia, solo que ahora tengo el cuerpo y la mente entrenados de otra forma. Mi cuerpo es más fuerte, más atlético y está preparado para aguantar más esfuerzo. Mi mente es más dura, más exigente y más poderosa, en sentido que ahora no dudo en correr la distancia que me propongo, porque ahora SÉ que puedo con ello.

 

 

 

 

 

 

 

 

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