Lifestyle

Conseguir lo que quieres

¡Hoy cumplimos 100 entradas!

Quería retomar un tema que me parece fundamental, en el deporte y en general en todo lo que te propongas conseguir.

Entrenamos músculos, ritmos de carrera y hacemos kilómetro y kilómetros para ser mejores deportistas.

La mente, sin embargo, es una parte tan fundamental como olvidada. Tienes que entrenar tu mente, tu voluntad, tu disciplina y tu capacidad de cambio.

¿Y si te dijera que puedes conseguir todo lo que te propongas? Suena a oír llover, ¿verdad?

Más de lo mismo.

Pero no, no es metafísica barata. Es cuidar de otro músculo, el cerebro;  es aprender a ser fuerte desde adentro para reflejarlo por fuera.

conseguir lo que quieres.jpg

Tienes que entrenar la mente, cuidar de tus pensamientos y saber que lo puedes conseguir.

Que tienes la capacidad de cambiar y todo lo que necesitas es voluntad.

La motivación es solo el motor de arranque, pero no te fíes de ella. Te abandonará cuando estés cansada, no tengas ganas, estés triste o lo que sea. Lo que realmente te hace conseguir tus resultados es tu voluntad y persistir, pese a no ver resultados o pese a equivocarte.

Enfócate en el proceso. No te obsesiones con el resultado, este llegará con tiempo. Elige la mejor opción en cada comida, elige el deporte que te haga pasártelo bien, sintoniza con tu mente: me siento con más energía, con más vitalidad, de mejor humor… Eso es lo que cuenta, no la meta final.

Somos nuestro saboteador número 1 y los pensamientos del tipo yo no puedo, el otro sí, ya he fallado y voy a volver a fallar, etc, no hacen más que encallarte.

Y QUÉ TAL SI…

Qué tal si dejamos de ver el vaso medio vacío o medio lleno, con oportunidades o amenazas, dafos y dafas y empezamos a bebernos el agua, a saborear cada gota y ponerle una dosis de sonrisa, por favor.

Qué tal si dejamos de buscar los defectos, y empezamos la ruta de las virtudes. Lo que tenemos bien, lo que ha mejorado, lo que nos gusta, lo que nos dijo un día una persona que tenemos bonito, lo que resaltamos.

Qué tal si no nos miramos tanto en el espejo y nos miramos más hacia dentro, donde se encuentran las emociones y lo que realmente importa.

Qué tal si dejamos de mirar nuestro ombligo y miramos más a los demás, lo que les gusta, lo que podemos hacer por ellos, lo que nos gusta a nosotros de ellos.

¿Y si dejamos de pensar, reflexionar, informar y cavilar y salimos a correr, a jugar, a reír, a disfrutar, a abrazar, besar, tocar y conversar?

Todo, todo lo que te digan o te digas se queda en palabras si no pasas a la acción.

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