natacion

Natación ¿lo amas o lo odias?

Trabajo en un centro deportivo desde hace muchos años y, además de realizar funciones varias de administración y atención al cliente, hacemos una labor de psicología deportiva.

Me encanta hablar con la gente y conocer sus inquietudes, lo que le interesa, cuales son sus motivaciones, siempre en el ámbito del deporte.

Ayer hablaba con una usuaria, la cual conozco desde el año 2010, que me decía que tenía un problema en los huesos, concretamente en la cadera.

Le pregunté, ¿y por que no vienes a nadar? Seguro que la natación te viene genial.

Porque me aburro nadando.

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Cuántas veces os he dicho que a mí nadar no me gusta

Se me da fatal, me siento súper torpe y, para quejarme más, nado en el mismo sitio donde trabajo.

Un combo poco apropiado para que me motive nadar.

Sin embargo, después de unos largos me siento diferente. Siento que tras una sesión de natación, mi cuerpo está más relajado, con una sensación mejor.

El deporte, en general, produce liberación de endorfinas, sustancias del propio organismo con estructura química similar a morfina, que favorecen el ” sentirse bien” después del ejercicio.

fuente: http://bit.ly/2qFvjlk

Debo reconocer que tras un trabajo de bici o carrera a pie me quedo cansada, con dolor corporal en todo el cuerpo humano. Cuando nado la sensación en diferente. Termino con la sensación de haber trabajado, termino cansada, pero mi cuerpo, mis músculos, los siento más aliviados.

Hace 3 meses volví a mis entrenamientos de triatlón. En estos 3 meses, he aborrecido nadar. Si algo no te gusta, pues no te gusta.

E hice una estupidez. Apuntarme a una travesía a nado.

No me queda otra que prepararla. Y seguir a pesar de que no me gusta.

Aprovecho para citar una de mis frases preferidas de @yoriento:

La motivación no es tener ánimos, la motivación es tener motivos.

Alfonso Alcántara

Tengo una forma de ser muy sencilla:Si algo no lo quiero, o veo que no lo puedo conseguir y no tengo energía o recursos para conseguirlo, no lo hago.

Por ejemplo, además de nadar en aguas abiertas, siento un miedo atroz por las cucarachas y los insectos negros con patas. No tengo ninguna gana/necesidad o razón de enfrentarme a esa fobia. Saldré corriendo cada vez que se me cruce un bicho de esos.

Sin embargo, cuando tengo posibilidad, física y mental, un motivo (sentirme bien, tener mejor salud), herramientas (una piscina a 5 minutos de mi casa), ¿cómo no voy a a hacerlo?

Se trata de esto, ¿verdad? No de ser mejor que nadie, sino de ser tu mejor posibilidad, lo mejor que puedas ser. Se trata de dar un pasito más, y mañana otro…

A mí, hace 3 meses me dices que voy a nadar 1500 metros y salgo por patas como si me hubieras puesta un escarabajo delante.

A día de hoy, 1500 metros me siguen costando, me siguen dando pereza, pero doy por sentado que los voy a hacer.

Voy a nadar sin pensar demasiado en mis ganas o mi ánimo. Me mojo en la ducha pasando frío pensando 2 cosas; 1) qué asco, qué mierda, qué fría está el agua, 2) qué afortunada eres de vivir en esta parte del mundo (no me voy a meter en más detalles).

Un largo en la piscina y…¡ joder! se me ha metido agua en las gafas. Bordillo, recolocación del gorro y las gafas y otro largo. Mejor, ahora ya estoy cómoda con las gafas. Otros 2 largos. Ya has hecho 100 metros.

Y sigo. Solo pienso en lo que estoy haciendo. Pienso en mis brazos, en la fuerza que genero debajo del agua. Pienso en los músculos del pectoral, los siento fuertes, preparados. Pienso en lo que estoy haciendo.

Estoy cansada y sigo. 100 metros suaves. Tranquila, lo estás haciendo muy bien.

Recuperada, vuelvo con las series.

Y así, sucesivamente.

Los 1500 se han transformado en 1800 metros, y estos en 2000.

No se trata de la distancia. No quiero que te quedes con eso. Quiero que te fíes de mí. Yo misma, Pilar Marina, hace 3 meses, me quejaba de nadar 800 metros. Me suponía ponerme de mal humor antes, durante y después de nadar.

Ahora, me pongo contenta cuando estoy nadando y cuando acabo. Antes de ir nadar, justo antes de la pereza digo:

Las emociones fluctúan. Uno se levanta alas 7 de la mañana con humor de perros. Después de una ducha y un café, estamos de mejor, de otra manera. Y vamos a trabajar con mejor ánimo. La motivación no es tener ánimos, la motivación es tener motivos.

Alfonso Alcántara.

Ayer hablaba con esta usuaria. Hablaba de la descalcificación de su cadera, de su dolor de rodilla, y no conseguí explicarle  que la natación le venía muy bien.

No pude hacerle ver que puedes llegar a cogerle el gusto a algo si le das la oportunidad. Que no es pereza y ya está, es ver la posibilidad que tienes y los beneficios que te va a traer.

Te lo digo yo, tripaquete declarada y cabezona empedernida.

Si le pones ilusión y ganas, lo conseguirás.

Y para que no os quedéis en casa, os dejo 5 sesiones de natación. Dos por semana. Repetid hasta que os aburráis.

Y seguid este blog, porque pronto os subiré semana a semana de entrenamientos de triatlón desde cero.

¿Quién se anima a entrenar conmigo?

Un abrazo,

Pilar

 

entrenamientos de natacion_pilar marina

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