Lifestyle

Cómo mantener el hábito de hacer ejercicio

Hola, qué tal, mis chic@s!

Hoy quiero compartir un tema que me parece tan interesante como importante. El otro día me llegó un email que decía lo siguiente:

“Hola, Pilar. Mi problema es que no puedo mantener el hábito de hacer deporte. Empiezo con muchas ganas pero al cabo de un par de meses vuelvo a dejar de entrenar y me desanimo. No tengo fuerza de voluntad . No sé cómo empezar, y mantener, la rutina de hacer ejercicio. “

la motivación en el deporte.jpg

No soy de fuerza de voluntad y motivación ni ideas filosóficas. Soy más bien práctica y de hacer.

Te voy a decir una frase de alfonso Alcántara aplicable a todos los ámbitos de tu vida

“La motivación no es tener ánimo. La motivación es tener motivos”

Esto, derrumba de un plumazo todas las excusas que se te ocurran: hace frío, hace calor, no tengo ganas, ya empiezo el lunes…

Encuentra tu motivo para hacer ejercicio. Y, en mi opinión, que no sea un motivo como “adelgazar”. Normalmente no tenemos una visión tan negativa de nosotros mismos. Seguro que más de una vez te miras al espejo y te dices : pues tampoco estoy tan mal. Además, el motivo de “adelgazar” es poco firme. ¿Qué pasa si no adelgazas? Pues nada, ¿qué te va a pasar?

Yo apelaría a motivos más importantes, relacionados con la salud: hago deporte para sentirme bien, para estar llena de energía, para distraerme de las preocupaciones o tal vez porque quieres empezar algo nuevo.

Encuentra tu motivo y tendrás motivación.

Luego está lo que yo llamo a golpe de clic. Estamos acostumbrados a tener todo ya y las cosas, no funcionan así. Fíjate en engendrar un bebé, por ejemplo. Se tardan 9 meses. O piensa en realizar unos estudios: al menos se te van 2 años.

Digo esto porque nos rendimos a la primera. Si no tienes experiencia en deporte, si no te gusta hacer deporte, no te va a gustar en la primera sesión, en la segunda o en la tercera. Debes dedicarle, al menos, 3 o 4 meses a aprender y a descubrir si te gusta la actividad o no.

Sé que puede parecer mucho tiempo. Pongo siempre el símil del matrimonio: cuando te vas a vivir con tu pareja, al principio hay cosas que chocan, pero poco a poco empiezas a adaptarte a él o ella, y tu pareja a ti. Sólo con el paso del tiempo, ¡ no es de un día para otro, ni de una semana para otra!

Con el deporte ocurre lo mismo. Uno empieza como puede, con el material que puede. Poco a poco construyes tu rutina y amoldas el ejercicio a ti. Notarás mejoría, te lo garantizo, pero tarda en llegar unos meses.

Ahora bien, el problema radica aquí, ¿verdad? que no llegas a mantener el ejercicio más de un mes. Piensa en aprender a conducir. ¿Aprendes a conducir desde el sofá de tu casa? No. Sería de locos decir “Aprendí a conducir viendo la tele” Con el deporte, sucede lo mismo.

Tienes que ponerte a ello. No hay otra manera. No la busques. Tienes que hacer ejercicio religiosamente. 3 veces a la semana si acabas de empezar, 5 si te sientes bien. Lo importante es salir y hacerlo.

Igual que conducir. Ya conducirás 300 kms. Al principio, todos empezamos dando vueltas a un polígono. Al base de conducir y conducir hemos aprendido.

Y por último, y no menos importante, la actitud.

Te he dicho al principio que no soy de rollos psicológicos vacíos. La actitud es como ser positivo, se entrena. A mí no me tocó Dios y dijo “Pilar, vas a aser positiva” “Manolo, tú negativo. ” De hecho, no me paso el día en el mundo de los unicornios “Uy, qué feliz soy! Una reclamación de un cliente, un comentario malo sobre mi videito..” Eso tampoco.

La actitud me refiero más a lo que piensas. La cabeza también se entrena. Antes de salir a hacer ejercicio, ve con cierta actitud: hago esto porque me quiero cuidar, porque quiero sentirme mejor.

¡No pienses nada más! Que si el calor, el frío, el tiempo… Cambia el chip: No tienes mucho tiempo, de acuerdo, voy a salir a hacer ejercicio, menos tiempo que otros días. Hoy hace demasiado calor, voy a bajar la intensidad y el tiempo.

Busca la forma positiva de hablarte.

Luego viene el durante el entrenamiento. La actitud se desvanece cuando estás subiendo una cuesta y lo que piensas es “vaya mi**da, para qué hago yo esto…qué necesidad”

Imagínate que estás trabajando y tu jefe/a te dice “qué mal lo estás haciendo, no vales para esto, te ves ridícula” ¿Cómo te sentirías?

Ahora, piensa lo contrario, tu jefe/a te dice ” me alegra que estés aquí, lo estás haciendo muy bien, sigue así” ¿Cómo te sientes ahora?

Pues eso es exactamente lo que tienes que hacer contigo mismo/a.

La rayada mental hace mucho. Piensa en estructurar tu entrenamiento en partes, no como un todo. Calientas y ve pensando solo en la parte del calentamiento: son 15 minutos, ya llevo 5. 5 minutos más y casi lo tengo hecho. Bien.

Ahora toca un poco de activación, o recuperar en un llano de la cuesta… Ahora la parte principal, que se hace una a una. Una serie “vamos, muy bien”.

Solo te puedo animar a que sigas siempre. No te rindas. Si una semana no has hecho ejercicio, no está todo tirado.. Vuelve a retomar la actividad y recuerda que tiene que pasar un tiempo hasta que la domines a ella.

Me encantaría saber tu opinión. Déjame en comentarios qué piensas acerca de este tema, y de perder la motivación.

Espero que te haya gustado este post. Nos vemos muy pronto, un abrazo

Pilar

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